Páginas

domingo, 22 de enero de 2012

Knoche, un botánico controvertido

Herman Knoche
1870-1945

Apenas había llegado a Europa cuando Flahault, profesor de la Universidad de Montpellier, la sugirió una expedición a Baleares para preparar un estudio sobre fitogeografía. Atrás había quedado la época de los botánicos pioneros. Herman Knoche entraba a formar parte de la nómina de compiladores de la flora en el siglo XIX. Pero el mismo ensayo con el que se doctoró en botánica se convertiría en el centro de las críticas, incluso las de quienes le habían ayudado.

Nació en San José (California) en 1870, hijo de dos emigrantes alemanes que habían llegado a Estados Unidos después de la fiebre del oro. Al parecer, desde un principio E.L. Herman Knoche tuvo clara su orientación a la botánica, la misma que le llevaría a la universidad de Stanford donde se graduaría en 1899. El nuevo continente se convirtió también en el primer objetivo de sus campañas de herborización. Pero pronto pensó en dar el salto a Europa.

El nuevo siglo pilló al estadounidense en Francia, donde ampliaba su formación en la universidad de Montpellier. Pasaría poco tiempo hasta que el profesor Charles Flahault le animara a emprender un gran proyecto: el estudio de la fitogeografía de Baleares. Aquella disciplina iba más allá de la botánica ya que suponía la investigación del origen y distribución de las plantas en función de su localización geográfica.

La propuesta llegó en 1905 durante una excursión botánica que maestro y alumno realizaron a Mallorca. Knoche no dudó en aceptar el reto. La zona prometía grandes resultados y la recolección de materiales para el Instituto Botánico de Montpellier que podía superar las colecciones de Cambèssedes o Marés. Durante siete años recorrería todo el archipiélago llegando incluso a Cabrera y Dragonera en 1908.

Mapa de Mallorca realizado por Knoche.
El resultado fue Flora balearica. Étude Phytogeographique sur les îles Baléares, cuatro volúmenes con más de 500 páginas que publicó entre 1921 y 1923. La obra fue la tesis con la que Knoche se doctoró en Botánica. El siglo XVIII había sido el de los pioneros en la ciencia. En el XIX, el americano se sumaría a otros autores como Willkomm (ver entrada) o Barceló i Combis (ver entrada) que protagonizaron un movimiento sistematizador que buscaba dar una visión más amplia de la flora balear.

Los dos primeros volúmenes están dedicados al listado de las excursiones realizadas por el archipiélago así como a un repaso de las especies cultivadas, las dudosas y el catálogo sistemático de la flora del archipiélago. El tercer volumen se centra en la fitogeografía con tres partes: la histórica (clima, geología, etc.), la flora (características, origen) y las asociaciones vegetales. El último volumen lo ocupan láminas en las que representa las especies críticas y nuevas.

El listado de colaboradores de Knoche es casi infinito. Carlos Pau, Cambèssedes, Rolland, Saccardo o René Maire son algunos de los botánicos que ayudaron directamente o cuyos estudios le sirvieron de base. Rodríguez Femenías (ver entrada) y el Hermano Bianor (ver entrada) ocupan un lugar especial. Del primero tomaría los únicos apuntes sobre helechos, hongos y algas realizados hasta aquel momento. Al religioso le conoció antes de dejar Mallorca. Su herbario le demostraría no sólo la riqueza de la flora balear sino las lagunas de su ensayo. Algo que acabó por retrasar su publicación.

Pese a que la Flora de Barceló i Combis había quedado algo anticuada, la de Knoche, en francés, se convirtió en menos accesible. El gremio botánico reconoció su esfuerzo pero pronto llegaron también las críticas. El catalán Pius Font i Quer, que llegó a prestarle ayuda, se mostró decepcionado con algunos aspectos de la obra. Entre ellos, su «irregular» método de clasificación de las plantas. «El ser superlineano no le da derecho a tratar la afinidad de las especies con extremada ligereza», escribe en una reseña.

Otra de las críticas se dirigió al uso que Knoche había hecho de sus predecesores en la materia. «El catálogo no es completo ni de lejos [...] porque queriendo enumerar todas las criptógamas y las fanerógamas no ha podido abarcar tanto en el tiempo relativamente corto dedicado a las exploraciones».

Antoni Marcos Pascual en cartas al artanenc Llorenç Garcías Font se mostraba molesto porque el americano ponía en duda todas las citas que no fueran suyas. R. Gz. Fagoso sería más contundente: «Lo que no es digno de alabanza es lanzarse a publicar sobre una flora, acerca de la que han hecho muchos estudios los botánicos españoles, sin conocer bien estos trabajos».

Con su regreso a Estados Unidos en 1931 y el puñado de cartas que intercambiaría con Garcías Font, se pierde su pista. En la finca familiar de su San José natal construyó un laboratorio para sus actividades y una biblioteca para su herbario y su colección de más de 10.000 volúmenes. Poco antes de su muerte en 1945 donaría su legado a la Universidad de Stanford.


Baleópolis nº134      06-12-2011


Fuentes

FONT I QUER, Pius. Reseña sobre la Flora balearica de Knoche

R. GZ. FRAGOSO. Reseña sobre la Flora balearica de Knoche

CONSTANTINO, Carles. 150 anys d'estudis naturalistes a la vall de Sóller
 
VV.AA. Llorenç Garcías Font. Científic i promotor cultural
http://publicacions.balearsfaciencia.org/dades/22archivo_2.pdf

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...